Distancia,

La distancia es una mierda, sobretodo en la adolescencia..

viernes, 25 de mayo de 2012

Se que nomes tu ets la meva rao de ser



Dos semanas después.
Es de día. Y Aetiss está dispuesta a hacer su maleta. De repente, llama alguien.
-¿Quien es?
-Soy yo, Ania!
-Buenos días herm.
-¿Como estás?
-Bien, haciendo la maleta. ¿Y tu?
-Lo mismo.
-¿A si? ¿Donde vas?
-¡Contigo!
-¿Y eso?
-¡Me han dado la beca para la universidad en Barcelona!
-¿Cuando has recibido la nota final?
-Ayer por la noche, pero como nos fuimos de fiesta no quería estropear la noche con esta noticia.
-¿Y que estudiarás?
-Medicina, lo tengo claro. He sacado un 9,7 de nota en el examen de selectividad, tengo que aprovecharlo. Solo dan beca de 9,5 para arriba... 
-Me alegro muchísimo hermana- dijo Aetiss llorando al saber que su hermana irá con ella a Barcelona. 
-Bueno pequeña, voy a acabar la maleta. ¿Me podría quedar en tu casa?
-¿Lo dudas? ¡Eres mi hermana! Venga va, te quiero herm.
-Te quiero tat.
Aetiss acaba de hacer la maleta y se conecta en el ordenador. Pone su contraseña, que sigue siendo la misma. PereAetiss. Tiene que cambiarla. Pero antes, abre su Facebook, y mira si el chico que le gusta está conectado. Introduce la letra "S". Seguidamente la "A". Más tarde la "M". Y finalmente la "U". Efectivamente, está conectado. Antes de que le diera tiempo a decirle nada, él, ya le había hablado. 
-Buenos días, princesa.
-Buenos días, cosita guapa.
-¿Como estás? Tengo ganas de verte.
-Bien, he acabado ahora de hacer la maleta. Yo también tengo muchas ganas de verte.
-Te estaré esperando en el aeropuerto. Lo sabes, ¿no? 
-Claro que sí. Quiero estar contigo ya.
-Lo estarás, créeme. Tengo algo que pedirte.
-¿A si? ¿Que cosa?
-Ah, ya la sabrás cuando te vea. Escucha esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=P4RUElQLCW0
-¡Ahora voy!
Aetiss coge sus auriculares rosa. Los enchufa. Le da encima del link, y escucha esa preciosa canción. 
-Es preciosa amor.
-Como tú.
-No, como tú. "Tu tens la virtut de fer-me oblidar la por de la foscor i em dones claredat. Se que només tu em pots entendre bé, se que només tu ets la meva raó de ser"
-Ets preciosa princessa.
-Nos parecemos.
-No, tu eres mejor.
-Oye mi amor, tengo que ir a acabar de preparar las cosas y despedirme de la gente. Nos vemos luego,¿no?
-No lo dudes gordita.


Aetiss cierra la ventana de la conversación. Más tarde cierra sesión. Y apaga la pantalla del ordenador. 



Libertad.



<<Ya no le quiero>>
Su mente la martillea con esa frase. Y ella simplemente busca en el fondo de los ojos azules de Raúl una excusa para no creerse que aquel sentimiento había dejado de morar en su interior. Se deja acariciar, y lo hace ella a su vez. Cierra los ojos y amaina su respiración, hasta hacerla prácticamente imperceptible. Se esfuerza por disfrutar con el tacto de la piel del muchacho que dibuja en su espalda con los dedos. Huele su perfume, tratando de que ese sea el único aire que pueda respirar. Hace de la suavidad del cuerpo de su compañero el único estímulo para sus sentidos.

Pero nada funciona. Ni un escalofrío. Ni una sonrisa. No hay indicios de que el amor que un día había dominado por completo sus movimientos, sus ilusiones, sus sueños y sus emociones corriera por las fibras de su ser. Se había ido. Tiempo atrás. Y ella lo sabía, pero había rehuido y desechado la idea por miedo a que fuera verdad. Sin embargo, sabe lo que la mentira duele, y no está dispuesta a experimentarla de nuevo. No si la mentirosa es ella. No si se miente a sí misma.

Se separa de Raúl. Lo mira larga e intensamente, haciendo notar la ausencia del fuego que ya no arde en su interior. El chico la mira sin acabar de entender.

-          No lo lamento.                                                            


Sus labios vocalizan bien cada sílaba, que, para su sorpresa, no duelen. Se levanta, dejando al muchacho sentado en la cama en la que aún se respira falso amor, se ata la camisa, y se va. Se aleja de aquel lugar en el que tantos secretos, tantas esperanzas, tantas ganas de vivir habían tomado forma y color, y que ahora, simplemente, no existían. Anastasia sentía vacía una parte de su mente, pero no de su corazón. Sin embargo, sí, ahí estaba. La cicatriz de una traición que ya no la molestaba, pero que no había olvidado. No había rencor ni sed de venganza en su mirada. Sus palabras no rezumaban odio, su mente no estaba nublada. Estaba tranquila. Había aprendido a perdonar, pero no porque el traidor lo mereciera, sino porque no sería justo para ella vivir resentida por algo que no había sido culpa suya.
La noche es suave. No hace frío. Una ligera brisa juega con las flores de los árboles primaverales. Lleva consigo el leve aroma de las primeras flores del verano. Ania dirige su mirada primero hacia el mar, en el que las olas ronronean mansas, y después hacia el cielo, salpicado por estrellas que sonríen a la chica. Sonríe ella también. Se descalza. Sus pies entran en contacto con la arena fresca, y su cuerpo se estremece de placer. Los hunde y juega con los granos de piedra sedimentaria entre sus dedos. Se acerca a la orilla y baña sus piernas en la espuma. Toda su esencia respira, por fin, libre. No le pesa. No existe culpa, no existe daño. Y sobre todo, no hay soledad.

miércoles, 23 de mayo de 2012

O te callas, o me voy.

Tímidamente Pere comenzó a deslizar su mano por el pecho de Aetiss. Ella al notarlo, no hizo nada. Siguen besándose, cuando de repente... 
-No puedo Aetiss, no puedo. 
-¿Que pasa amor?
-Te he sido infiel.
La chica se separa de él. No puede mirarle a los ojos. Le mira a la boca, la boca llena de mentiras. Los ojos de Aetiss empezaron a nublarse sin freno. La primera lagrima, la segunda. La tercera la limpió. Miró a sus ojos por un instante.
-No me lo puedo creer.
-Tengo una explicación...
-¿Sí? Explícamelo, a ver. 
-Pues... hace unos 3 meses conocí a una chica que tenía cáncer, y le empecé a gustar. La cosa es que después de una semana, ella me pidió salir, ya que a ella le quedaban pocos días de vida, y  no podía decirle que no a una chica que se moriría después de dos semanas, o incluso menos. 
-La conclusión es que, ¿ me has puesto los cuernos con una chica que ahora está muerta?
-No, ahí está la parte mala. Ella no murió. Su cáncer se curó. 
-¿Esa es la parte mala?
-Sí. Porque no tuve valor a decírtelo.
-Me da igual. Me has sido infiel, me lo podías haber contado. Si a mi me dicen eso yo no acepto. Si quieres a una persona, solo te fijas en ella. Solo la besas a ella. Pere, esto ha terminado.
-Espera que te cuente...- dijo el agarrándola del brazo para que no se fuera de casa de él. 
-Ni me toques...- dijo Aetiss haciendo un movimiento brusco con el brazo.
-Pero Aetiss, yo te quiero!- dijo levantándose de la cama. 
-Sí, yo también. Pero no es ese el problema ni mucho menos. Es que me has sido infiel, y no me lo has dicho. 
-Aetiss yo...- intenta reanudar la frase anterior...
-No digas nada. No quiero oírte.
-Pero...
-Solo dime, ¿durante cuanto?
-Ahí también está lo malo. Sigue.
-¿Que? ¿Osea que vengo a Mallorca a por ti, para estar contigo, y tienes la poca vergüenza de decírmelo ahora? 
-Aetiss yo... me estoy enamorando de esa chica.
-Ni me mires, no me mereces. Déjame. 
-Pero te quiero a ti.  
-¿Y que? ¡Te estás enamorando de ella! Ya se que no soy perfecta, pero soy tu novia. Bueno, al menos lo era hasta ahora. 
-Aetiss... lo... siento...- dijo mientras se cortaba en cada palabra a causa de las lagrimas al ver llorar a la chica.
-Esta despedida está siendo demasiado larga. Adiós. Piensa.
Y sin intercambiar más palabras, Aetiss salió corriendo de casa de Pere. Llegó a una cabina de teléfono y marcó el numero de Anastasia. 
"Pip-Pip-Pip"
-¿Sí?
-Hola herm...
-Aetiss, ¿eres tu?
-Si... Necesito que vengas a buscarme.
-¿Que pasa?
-Cuando estés te lo cuento... ¿donde estás? 
-En casa de Raúl...
-Lo siento...¿interrumpo algo? 
-Para nada, solo hablábamos. ¿donde estás?
-En la cabina de al lado de casa del tío con el que salía.- esas palabras retumbaron en la cabina. Aetiss se gira un momento y ve a Pere asomado al balcón. Está llorando. Sin embargo, a ella no le afecta. O eso quiere.
-Enseguida voy a buscarte.
Anastasia se levanta del regazo de Raúl y sale corriendo. Está a dos calles, pero coge su moto de color azul, su casco con su nombre y la chaqueta. Esta lloviendo. Y debe ir con cuidado. Llega. Da el casco rosa a Aetiss y se van a casa de Raúl, el novio de Anastasia. 

El verano está apunto de acabarse. La familia de Aetiss hace un mes que está con ella. Han estado consolándola en todo, y  sobretodo, en la relación que está a dos semanas de mantener con un chico de Barcelona. 


martes, 29 de noviembre de 2011

La pregunta.

Ania, salió de su casa. Fue corriendo a casa de Pere. Donde estaban Aetiss y él. No podía creer-selo. Su propio novio. Ironías de la vida. Estaba indignada. Puto machista. La sociedad siempre igual. Intentaba no pensar en la traición. Supongamos que siempre fuera así. La mayoría de veces siempre cortan los chicos, y piden ellos. Pero no podemos estar toda la vida de esa manera. Las mujeres también podemos tomar decisiones. Podemos hacer cosas, que los demás no pueden. Y podemos hacer lo mismo que ellos. Seguía la calle de la heladería. Le da miedo. Le recordaba a aquella noche donde la secuestraron. Donde su propio novio la mando a violar. Le recorrió un escalofrío horrible por todo el cuerpo. Ya estaba en casa de Pere. Picó al timbre. Al Primero tercera. Le abrió. Subió las escaleras. Tan rápido como sus heridas le dejaban ir. No podía correr mucho. Le escocia todo. Le abrieron la puerta.
-¡Ania! – chilló
-Hola Aetiss, tengo una pregunta que haceros a los dos.
-Dinos- dijeron a la vez.
-¿Vosotros sabíais que Raúl había dado las coordenadas a los violadores?
-¿Que dices? ¡Cabrón!
-Ya ves… Me voy a vengar.
- No hagas nada, se equivocó.
-Pero su equivocación me ha dejado secuelas, y no me voy a quedar de brazos cruzados. – dijo Ania intentando convencer a Pere.
-Ania, amiga, cuñada, deja-lo, él, no sabe lo que tenía, ha intentado arreglarlo y no ha podido, a causa de eso, va en silla de ruedas y estuvo nueve días en el hospital. – dijo segurísimo de convencer-la a ella.
-Tiene razón Tata, él ya ha sufrido…
-Tenéis razón, lo siento… Voy a ver-le.
-Está bien Ania. Nosotros nos quedamos aquí un rato.
-Luego venir.
-Vale, tranquila. Iremos.
Ania salió de casa de Pere. Ellos se quedaron en la habitación. Pere se tumbó en la cama.
-Aetiss, cariño, ven.
-Estoy aquí mi vida. – dijo con un tono vergonzoso.
-Ya, pero aquí. Conmigo. A mi lado. Cerca. Para sentir-te.
-¿Quieres que me ponga contigo?
-Si…- dijo quitando-se la camiseta.
Aetiss empezó a caminar desde la puerta hacia la cama. Se topó con el colchón. Se quitó las zapatillas para subir-se a la cama. Continuó gateando hasta llegar a Pere. Iba subiendo cada vez más. Empezó besando-le los abdominales y subía. Los labios de Aetiss recorrían todo el cuerpo de él. Pere cogió a Aetiss por el cuello. Empezó a besarla sin freno.

domingo, 27 de noviembre de 2011

La verdad.

    Por fin. Han pasado nueve días. Raúl ya puede volver a casa. Pero entre todos han decidido que irá a vivir con Anastasia, al menos de momento. Nada más salir por la puerta del hospital, un grupo de periodistas los rodea. Les hacen mil preguntas. << ¿Qué? ¿Por qué? ¿Quién? ¿Cuándo? >> no responden. La pareja sigue recto, ignorando las cámaras. Raúl va en silla de ruedas, porque tiene una sonda en el brazo que le inyecta suero cada cierto tiempo. Ania empuja el vehículo decidida. Suben en el ascensor del bloque de la chica. Entran en casa. Raúl se tumba en la cama. Anastasia se sienta a su lado, con cara de preocupación.
-         ¿Por qué lo hiciste? Debiste dejarme en esa caseta infectada- dice mirando al suelo.
-         No podía. Avisé a Aetiss y a Pere, pero por mucho que buscaban, no te encontraban. No podía vivir sabiendo que te estaban haciendo daño.
-         Oye, ¿y tú cómo sabías que me pasaba algo?
Raúl se quedó callado. Apartó la vista y se puso rojo. Se le humedecieron los ojos. Ania lo entendió todo.
-         N-no. Tú no. ¡Tú no! ¡Cabrón! ¡Fuiste tú! ¡Por tu culpa tengo todo esto!- gritó la chica enseñando sus cicatrices.
-         No cariño, no. Yo no fui. Fue el cabezabuque ese, lo viste- tartamudeó el lesionado.
-         ¡Pero tú les dijiste dónde encontrarme! ¿Qué pasa? ¿No soportas que la que corte la relación haya sido la chica? ¡Machista de mierda! Te juro…te juro que me vengaré. No sé cómo, pero no será agradable.
Y con estas palabras, Anastasia se fue. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Un alfiler.


Entran. Raúl está vendado por el cuello y tiene un montón de sondas por los brazos y el abdomen. Sonríe al ver a sus amigos. Ania se deshace en lágrimas. Se abalanza sobre él, le besa. Le acaricia, le abraza. Pere la agarra. Aetiss hace que se separe de su chico.
- No me hace daño- susurra Raúl-, me gusta que me abrace.
- Joder, y todo esto es culpa mía- se reivindica Anastasia.
- No digas tonterías- la riñe su amiga.
Entra el médico. Les da por fin la noticia que todos esperaban. Raúl saldrá del hospital en 9 días. Mientras, uno de ellos puede pasar la noche en el hospital velando su estancia y ayudando a las enfermeras. Deciden que será Ania quien le cuide.

Miguel no está contento con lo que le ha pasado a su hermano. Busca venganza. Y no parará hasta encontrarla. Una noche, coge la moto y se va a la caseta de S’Illot. Entra despacio. Coge un palo de hierro y atiza al primero que ve. Empieza el festival. Es él contra cinco hombres que le doblan el tamaño. Pero su furia y su odio son mayores que cualquier miedo que puedan infundirle. Gira sobre sí mismo y le propina una patada en el estómago al que le ataca por la espalda. Lo tumba. Uno le agarra del cuello e intenta tirarlo al suelo. No lo permite; se agacha y rota. Le da un puñetazo y le rompe la nariz. Siguiente víctima. Salta contra él y lo agarra entre las piernas. Le estruja el cuello y con un ruido sordo, se lo rompe, dejándolo paralítico. Le falta uno. Coge el palo con decisión. Lo mueve en el aire, pero su oponente se lo agarra al vuelo. Lo aparta a un lado. Miguel queda indefenso. Tiene una idea. Saca de su bolsillo un alfiler. Tiene una única jugada. Hace que su contrincante se acerque a la pared. Cuando lo consigue, salta contra ella, da un giro en el aire y le clava el alfiler en la frente. Muere en el acto. Se acabó. Cinco contra uno, gana el visitante. Esconde los cadáveres en una fosa subterránea para que se pudran rápido, a sabiendas de que los que no están muertos están inválidos y morirán de inanición y de enfermedades. Se ríe. Coge su moto, y se va tranquilamente.

jueves, 3 de noviembre de 2011

En el hospital. ¿Primera vez?


La ambulancia del hospital de Manacor llegó en cuanto pudo. Sus amigos estaban muy preocupados. Primero Ania y luego Raúl. Raúl con la poca fuerza que tenia hablaba con sus amigos, y por supuesto, con su novia, Ania.
-El hombre... me dijo que... te saque de la caseta de s'Illot.
-¿Que?¿Como sabe que fuiste tu? Es imposible- dijo Ania.
-Ya... no me importa estar así por ti, por haberte salvado.
-No te preocupes Ania, Raúl se pondrá bien, cuando lleguemos al hospital le harán unas pruebas y nos dirán lo que le pasa. -dijo Pere, mientras abrazaba a Aetiss, fuerte, sin querer soltarla.
Llegan al hospital. Ponen a Raúl en una camilla. Ania pidió por favor que Aetiss y Pere se fueran a casa. Quería estar sola con él. Ellos insisten. Pero Ania era muy cabezona.


Ania estaba deprimida, eran las 4 de la mañana. Se siente culpable. Aunque sabe que no lo es. Raúl esta haciendo-se las pruebas. Pere y Aetiss se fueron a casa de Pere.
Faltan dos calles para llegar. Aetiss esta cansada. Pere la coge en brazos. Le da un beso para calmarla. Queda media calle, y el beso aun no ha acabado. Aetiss acaricia a Pere. Pere responde. Se la devuelve. Aetiss tiene miedo. No sabe si van a llegar mas allá de los besos, caricias y abrazos. Ella no sabe que hacer. Así que decide no decir nada. Llegaron a casa de Pere. Pere abre la puerta. Mira a Aetiss, esta alterada, con ganas de más, ninguno de los dos saben que hacer. Van a la habitación y se ponen el pijama. Hace mucha calor, Aetiss se queda en sujetador y pantalones cortos, y Pere simplemente en pantalones y sin camiseta.
Aetiss se tumba. En la cama. Boca abajo. Cierra los ojos. Pere esta debajo de ella. Le besa. Aetiss esta decidida.
-Que vamos a hacer?- dijo entrecortada por los besos.
-No lo se, dejémonos llevar...-dijo Pere.
Aetiss asiente. Los dos tienen miedo, pero van a cumplir 16 dentro de pocos meses. Se desean no ven ningún problema.
Se besan. Se acarician. Pere le besa el cuello, con mucho deseo. Se tienen muchísimas ganas. Pere baja la mano del cuello de ella y le acaricia, suavemente, tiene cosquillas, pero no se ríe, tiene la boca ocupada.
Aetiss no esta preparada para llegar a hacer el amor todavía. Pere para. Se sientan.
-Lo siento, no estoy preparada del todo, tengo miedo...
-No pasa nada cariño, yo te espero, tranquila...
-¿Enserio amor?
-Claro que si, voy a pasar el resto de mi vida contigo.
-Por supuesto, pero... no se, se te veía tan entregado...
-Ya, pero amor, si no, pues no, ¿vale? No te preocupes.
-Esta bien. ¿Podemos besarnos no?
-¿Hace falta que te conteste?
Rápidamente la volvió a besar. Son las 6 de la mañana y deciden irse a dormir, pero antes, llaman a Ania.
-¿Ania cariño estas bien?- Preguntó Aetiss.
-Sí, Raúl aún esta haciendo-se las pruebas, no me han dado ninguna noticia, pero si una manta y un café.
-Uf, a las 8 mas o menos estaremos allí ¿vale?
-Vale, luego me iré a duchar y esas cosas...
-Esta bien amor, hasta luego, te queremos cosita.
Pere y Aetiss se visten, han dormido una hora. Van a desayunar. Pere coge magdalenas del armario. Aetiss la leche de la nevera y el Nesquik del armario.
Ve una nota que pone ”Si em dius vine, ho deixo tot, però digue'm vine.“, le recuerda a aquel libro que se leyó cuando aún estaban en la distancia. Era una época dura para ellos. Lloraron mucho. Rieron aún más. Alguna que otra discusión pequeña, pero que dolían mucho. Por tonterías, los dos lloraban. Pero el amor puede con todo.

Ania esta en la sala de espera. Son las 7:30 de la mañana, y aún no le han dicho nada. Esta esperando alguna noticia. Se repente viene Judith, la hermana de Ania, y Miguel, su novio. Ania le había enviado un mensaje para que vinieran. Raramente, Miguel, es hermano de Raúl, y están muy preocupados.
-Tata, ¿estas bien?
-Si, bonita gracias por venir a los dos.
-He llamado a Aetiss, ya vienen.
-He hablado antes con ellos, gracias igualmente.
Aetiss y Pere llegan. Como había dicho Judith. Saludaron a todos con un abrazo. El medico irrumpe la sala.
-¿Familiares de Raúl?
-¡Nosotros!- dijeron todos a la vez.